Le dijeron que Internet era lo último, le insistieron y se puso su
página web. Le querían cobrar bastante por un diseño de sitio web, pero
el hijo de un amigo se lo hizo por el pancho y la coca. Es bastante feo,
pero cumple su propósito. ¿No viste mi sitio web? Le cuenta a sus
vecinos. Mandó hacer las tarjetas con la dirección de mail y ahora las
tiene que hacer otra vez para incluir la página web. Igual le habían
puesto mal el nombre.
